Como todos los años, la subida de las temperaturas nos va anticipando el triste recuerdo del dieciocho de julio. Tranquilos, sé que a estas alturas tienen algunos una sobredosis de memoria histórica y otros muchísimos asuntos más importantes de qué ocuparse. Les voy a molestar bien poco, si estas líneas alcanzan la suficiente prioridad entre las múltiples cartas que llegan a los diarios. Les hablo de Sevilla y de su verdugo. Traidor a Primo de…